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¿Te sientes siempre hambriento y nada te llena? Las peras y su fibra

Autor: Lic. Cecilia García Schinkel



Muchas personas reportan que se sienten siempre hambrientas aunque coman y coman mucho. Es más, a veces dicen que entre más comen más hambrientos se sienten y no encuentran salida a este círculo vicioso que finalmente lleva al sobrepeso y casi seguramente a la enfermedad.


Muchas personas reportan que se sienten siempre hambrientas aunque coman y coman mucho. Es más, a veces dicen que entre más comen más hambrientos se sienten y no encuentran salida a este círculo vicioso que finalmente lleva al sobrepeso y casi seguramente a la enfermedad.

Este proceso que parece no tener sentido en realidad es perfectamente comprensible. Lo que sucede cuando uno come y parece no llenarse nunca es que uno elige alimentos ricos en carbohidratos, como almidones o azúcares refinados, en grandes cantidades. Estos alimentos se digieren y absorben rápidamente e impactan el torrente sanguíneo de manera violenta y pocos minutos después de haber sido ingeridos. De esta forma, se liberan grandes cantidades de insulina, la hormona que se encarga de almacenar, procesar y guardar los hidratos de carbono. Como la insulina guarda de inmediato estos carbohidratos consumidos en forma de glucosa en las células, o según las necesidades, en grasa para ser acumulada, los niveles de glucosa en sangre caen drásticamente y en ese momento viene el hambre, la ansiedad por seguir comiendo. Esto sucede casi siempre 20 minutos después del primer consumo y muchas veces nos puede llevar a comer sin parar por un buen rato, aun a riesgo de ingerir demasiadas calorías y subir de peso.
Usted debe identificar el sentimiento, pues sucede muchas veces después de comer un pastel o un chocolate uno siente que se podría comer todo lo que sobra e incluso más y no se explica cómo si hace un rato uno apenas tenía apetito, ahora se “está muriendo de hambre.”

La salida a este círculo vicioso de sobre ingesta está en los alimentos elegidos. Cuando uno consume alimentos con carbohidratos pero acompañados con fibra y en los que los azúcares o almidones no hayan sido procesados, su velocidad de digestión, absorción y llegada al torrente sanguíneo es mucho más lenta. Si por ejemplo, uno elige una fruta, vamos a decir una pera, en vez de un pastel de tres leches, la velocidad a la que se absorben los hidratos de carbono, o sea los azúcares contenidos en cada alimento es completamente distinta. Mientras que el pastel y sus ingredientes se absorben muy rápidamente e impactan el torrente sanguíneo de forma abrumadora, los hidratos de carbono o azúcares de la pera, por ser no refinados y por venir acompañados de grandes concentraciones de fibra (hasta 6 de los 25 gramos que se recomienda consumir en un día) se absorben lentamente, sin afectar los niveles de glucosa en sangre ni la liberación de insulina.

Así, los alimentos naturales, sobre todo las frutas y verduras, como la pera, son los alimentos ideales para mantener los niveles de glucosa en sangre y comer con más moderación. Nunca elevan o permiten que caigan drásticamente nuestros niveles de glucosa en sangre y no se asocian a las grandes liberaciones de insulina sanguínea.

Y un beneficio adicional. Las peras, como otras futas, por su elevada concentración de fibra además de ser de bajo impacto glicémico, o sea de llegar lentamente al torrente sanguíneo y no alterar las concentraciones de glucosa en sangre, por ser ricas en fibra, brindan saciedad. Así es, los alimentos ricos en fibra, como las peras y otras frutas, brindan saciedad. Y es que la fibra promueve un tránsito intestinal pausado y da consistencia al bolo alimenticio con lo que nos brinda sensación de saciedad absoluta y nos ayuda a resistir tentaciones y llegar a salvo a la siguiente comida.

Ahora lo sabemos: para mantener niveles de glucosa en sangre siempre parejos, para evitar esos ataques de “hambre” y ansiedad, hay que elegir alimentos ricos en hidratos de carbono naturales, sin refinar, y de preferencia “cargados” de fibra, como las peras.
Así recibimos todo su dulce y jugoso sabor, toda su energía para sentirnos al 100%, pero sin alterarnos y sin perder el control de nuestra ingesta de comida, sin riesgo de sobrepeso. Peras como postre, peras como refrigerio, peras para controlar el hambre y nunca volverse a sentir como “un barril sin fondo.”


 

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